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martes, 27 de noviembre de 2018

PARTE 2- EL HOMBRE COMO SUJETO DEL DESEO


 EL HOMBRE COMO SUJETO DEL DESEO

El deseo identificado con el eros
 Es decir, con el amor entendido como impulso de vida, y a su vez como fuente originaria de la valoración y de la creación de los valores.
Juliana González



Se trata de un deseo radical, de aquél gracias, al cual hombre expresa su anhelado deseo de ser, es decir, deseo originario de realización de la propia condición humana, que consiste en la búsqueda de desarrollo de las potencialidades del ser humano.


Fernando Savater




Para quien, en el origen de la acción humana está siempre mediando el deseo humano de querer ser más, humanamente hablando .El deseo es, pues, un impulso de vida ético, para llegar a ser, precisamente el hombre, más humano.





Se dice que el hombre es un ser con relación a sus posibilidades, esto es, se define como naturaleza posible; en pocas palabras, como deseo de llegar a ser plenamente libre, y con ello, más humano. En cuanto sujeto del deseo, el hombre ... es naturaleza ambigua, abierta, susceptible de devenir y autotransformarse. El hombre es posibilidad y la posibilidad es deseo.Originariamente está en el hombre la condición deseante.
 El hombre mismo, es deseo y, en este sentido originario, deseo “de todo”..

PARTE 3-LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD MORAL



 Libertad, destino y destinación

El hombre, cuanto más libre, se constituye en un sujeto más moral. Pues éste, no es nunca algo acabado, sino un proyecto de ser. A través de la libertad, se acendra y se amplifica en su ser; se proyecta como ser autoconsciente, se apropia y diseña no su propio destino, sino su propia destinación,esto es, lo que el hombre mismo es y puede llegar a ser conforme a lo que tiene de específicamente humano, y no en función de un destino concebido como fatalidad que le es impuesto de forma inexorable.


El hombre es constitutivamente moral por cuanto tiene que conducir por sí mismo su vida, es decir, con libertad y responsabilidad, esto es, tomar decisiones reales y asumir las consecuencias de las mismas.

 Libertad,costumbres ,hábitos y caprichos



La libertad no es algo que pueda ser asociado con las costumbres, los hábitos y los caprichos,esta consiste en querer ser uno mismo; es aquello que depende de nosotros mismos, no de lo que depende de las costumbres adoptadas en la época en la que nos toca vivir, ni en los hábitos y los caprichos propios o de los demás.



Libertad es lo más opuesto a dejarse llevar por los usos y costumbres, los hábitos y los caprichos, cualesquiera que éstos sean y de quien sean. Decidir realmente es pensar por lo menos dos veces lo que vamos a hacer. ¿Lo hago por que me lo demandan o porque realmente lo quiero y lo deseo?  


Ahora bien, no se quiere decir con ello que todas las costumbres, hábitos y caprichos sean motivos inadecuados para actuar; sería poco apropiado querer llevar sistemáticamente la contraria a todas las órdenes, pero cabe aclarar que, nunca una acción es buena sólo por ser una orden, una costumbre o un capricho.

 Significados actuales de la responsabilidad

La libertad es algo que dependerá en todo momento de que cada cual “haga lo que quiera”, de ahí la sentencia ética de Fernando Savater: ¡haz lo que quieras!, sí, haz lo que quieras, pero siendo consciente de que estás decidiendo y que tendrás que responsabilizarte de las consecuencias de tus acciones. En ello consiste el carácter autodeterminante de la libertad, es decir, ser conscientes de que estamos decidiendo no de forma aparente, sino real y responsablemente.

Es en este sentido que decimos que los actos humanos son imputables, es decir, que se puede señalar al autor responsable de los mismos.

El antiguo concepto de responsabilidad era la obligación que me concierne de responder de mis actos y de sus consecuencias una vez que los he cometido: una responsabilidad personal y sobre hechos realizados.
 La nueva visión de la responsabilidad da cuenta de nuestras obligaciones no sólo con las acciones realizadas en el pasado y en el “aquí” y en el “ahora”, sino también toma en cuenta las consecuencias de las mismas para el futuro.



miércoles, 21 de noviembre de 2018

IMPORTANCIA DE LA INTERSUBJETIVIDAD EN LA CONSTITUCIÓN DEL SUJETO ÉTICO

 IMPORTANCIA DE LA INTERSUBJETIVIDAD EN LA CONSTITUCIÓN DEL SUJETO ÉTICO

 El yo no puede llegar a ser plenamente un yo ético, es decir, un ser que pueda alcanzar su autotrascendencia, si es concebido al margen de la comunidad de yoes con los que convive cotidianamente, y constituyen por ello mismo, la condición de posibilidad de su confirmación y reconocimiento como tal yo.



En esta perspectiva, Fernando Savater concibe al yo ético a partir de los principios que para él constituyen los puntos de partida de la reflexión ética, como son: la acción, la existencia dinámica, la posibilidad y la libertad. Sin embargo, un nuevo principio que agrega a los anteriormente citados es la intersubjetividad. ( Se entiende como aquella realidad social que es construida a partir de la comunicación intelectual y afectiva entre dos o más sujetos).










 Bajo esta conceptualización, el sujeto ético para ser un verdadero yo, requiere de otros yoes, necesita ser confirmado y reconocido por una comunidad que lo trascienda, y que al mismo tiempo, le permita desarrollar su propio querer como proceso de autoapropiación personal.






El proceso de constitución del sujeto ético visto por Savater, pasa necesariamente por tres momentos interconstitu-.yentes que son complementarios:


 -Primero, el proceso consiste en asumirse como un sujeto capaz de ser libre y, por ello, no cosificable.

- Segundo lugar, se hace necesario entrar en el juego del Ínter-reconocimiento establecido entre el propio yo y los otros yoes como sujetos de libertad.



 -Tercero, para lograr todo ello, se requiere instituir una comunidad de sujetos donde todos sean vistos como fines en sí mismos, y como entes capaces de desarrollar sus propias potencialidades (realidad de lo posible). 


En este proceso de constitución intersubjetiva del yo ético, se requiere instaurar una comunidad social en la que las voluntades umutas de reconocimiento y de interdependencia humanas hayan encontrado su adecuada institucionalización, y donde la condición ética atribuible a todo ser humano, no le sea vedada a nadie.




martes, 20 de noviembre de 2018

EL QUERER COMO POSIBILIDAD


EL QUERER COMO POSIBILIDAD

La ética del deseo, de la posibilidad y de la libertad transforma el principio cartesiano “pienso, luego existo”, por el de “quiero, luego existo”.Si la acción humana es el fundamento de toda moralidad, para ser el hombre primero tiene que querer ser. 
Así, el nuevo principio de la subjetividad ética no es el deber, sino mi voluntad más profunda.

 Por lo que, de acuerdo con Fernando Savater, la pregunta radical sobre la cual gira la ética ya no es “¿qué debo hacer?” ni tampoco”¿qué puedo hacer?”, sino “¿qué quiero hacer?”
Querer es querer ser; y querer ser es querer ser más, querer acendrarse y ampliarse más en el ser. En último término, querer es querer ser plenamente, totalmente: ser del todo y el todo.

El querer, en un sentido ético, no es sinónimo de capricho, terquedad o simplemente, una acción fortuita, sino que es un querer radical en donde nos va nuestro propio ser, es decir, el ejercicio consciente de nuestra libertad.

El querer como posibilidad, por consiguiente, implica que: “Es de mi querer esencial, no de un querer parcial o cosificado, sino del querer que radicalmente me constituye, de donde tienen que brotar mis normas y mis valores. Mi querer es mi deber y mi posibilidad, lo que el querer descubre.