martes, 27 de noviembre de 2018

PARTE 1-EL HOMBRE COMO SUJETO DEL DESEO


 EL HOMBRE COMO SUJETO DEL DESEO


El ser del hombre se encuentra principalmente el deseo, elemento constitutivo que nos hace seres humanos. Pero éste adquiere diferentes significados según las distintas perspectivas teóricas desde las cuales se le aborda:




Plauto





Es “libertinaje”

Cicerón




Es “avidez”, por lo que en este sentido asume el significado de “voluptuosidad”, incentivo de la lujuria.


Concepción Freudiana





 Asocia al deseo con la libido, es decir, con el impulso sexual reprimido en el individuo, no susceptible de realización, precisamente por razones sociales, axiológicas y culturales.


Sentido común


El deseo tiende a ser identificado con el deseo sexual.



PARTE 3-LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD MORAL



 Libertad, destino y destinación

El hombre, cuanto más libre, se constituye en un sujeto más moral. Pues éste, no es nunca algo acabado, sino un proyecto de ser. A través de la libertad, se acendra y se amplifica en su ser; se proyecta como ser autoconsciente, se apropia y diseña no su propio destino, sino su propia destinación,esto es, lo que el hombre mismo es y puede llegar a ser conforme a lo que tiene de específicamente humano, y no en función de un destino concebido como fatalidad que le es impuesto de forma inexorable.


El hombre es constitutivamente moral por cuanto tiene que conducir por sí mismo su vida, es decir, con libertad y responsabilidad, esto es, tomar decisiones reales y asumir las consecuencias de las mismas.

 Libertad,costumbres ,hábitos y caprichos



La libertad no es algo que pueda ser asociado con las costumbres, los hábitos y los caprichos,esta consiste en querer ser uno mismo; es aquello que depende de nosotros mismos, no de lo que depende de las costumbres adoptadas en la época en la que nos toca vivir, ni en los hábitos y los caprichos propios o de los demás.



Libertad es lo más opuesto a dejarse llevar por los usos y costumbres, los hábitos y los caprichos, cualesquiera que éstos sean y de quien sean. Decidir realmente es pensar por lo menos dos veces lo que vamos a hacer. ¿Lo hago por que me lo demandan o porque realmente lo quiero y lo deseo?  


Ahora bien, no se quiere decir con ello que todas las costumbres, hábitos y caprichos sean motivos inadecuados para actuar; sería poco apropiado querer llevar sistemáticamente la contraria a todas las órdenes, pero cabe aclarar que, nunca una acción es buena sólo por ser una orden, una costumbre o un capricho.

 Significados actuales de la responsabilidad

La libertad es algo que dependerá en todo momento de que cada cual “haga lo que quiera”, de ahí la sentencia ética de Fernando Savater: ¡haz lo que quieras!, sí, haz lo que quieras, pero siendo consciente de que estás decidiendo y que tendrás que responsabilizarte de las consecuencias de tus acciones. En ello consiste el carácter autodeterminante de la libertad, es decir, ser conscientes de que estamos decidiendo no de forma aparente, sino real y responsablemente.

Es en este sentido que decimos que los actos humanos son imputables, es decir, que se puede señalar al autor responsable de los mismos.

El antiguo concepto de responsabilidad era la obligación que me concierne de responder de mis actos y de sus consecuencias una vez que los he cometido: una responsabilidad personal y sobre hechos realizados.
 La nueva visión de la responsabilidad da cuenta de nuestras obligaciones no sólo con las acciones realizadas en el pasado y en el “aquí” y en el “ahora”, sino también toma en cuenta las consecuencias de las mismas para el futuro.



PARTE 2-LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD MORAL

 LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD MORAL

 Conceptos y realidades relacionados con el ejercicio de la libertad


  Los determinismos biológicos y culturales
A pesar de los determinismos biológicos (crecimiento biológico) y culturales (educación, lenguaje, cultura, etc.) que influyen sobre nuestras vidas, “estamos condenados a ser libres”.La libertad se convierte en el concepto central de la ética, pues gracias a que somos libres y, por tanto, a que tenemos capacidad de autodeterminación, nos vamos constituyendo en sujetos cada vez más autónomos y racionales, en una palabra, más humanos.

 La libertad como ejercicio de elección
Los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida, cosa que no sucede con los animales. Sin embargo, así como somos capaces de inventar y elegir, podemos también equivocarnos.Lo que vaya a ser nuestra vida, dependerá en gran parte de nuestra libertad, es decir, de nuestra capacidad para inventar, elegir y discutir por nosotros mismos nuestro propio proyecto de vida. Vista así, la libertad, es poder decir “sí” o “no”.

a)Elegir entre lo posible
Siempre elegimos dentro de lo posible, toda vez que la elección,
cualquiera que ésta sea, es una “elección en situación”.
Como señala Fernando Savater, por ejemplo, no somos
libres de elegir lo que nos pasa (fecha de nacimiento, tener
tales o cuales padres, tener dos o más ojos, etc.), pero sí
libres de responder a lo que nos pasa de tal o cual modo
(obedecer o revelarnos, ser prudentes o temerarios, etc.).


b)Elegir en la omnipotencia
Elegir en la omnipotencia, significa nada menos que lo contrario de elegir entre lo posible; significa conseguir siempre lo que uno quiere y como uno lo quiere, aunque parezca imposible.

 Libertad y voluntad
a)Cosas que dependen y no dependen de mi voluntad
Somos libres cuando nuestras decisiones están sustentadas en las cosas que dependen de nuestra voluntad y no la de otros. En el mundo, no todo depende de mi voluntad porque hay otras voluntades y otras muchas necesidades que no podemos controlar a nuestro placer.

En el mundo hay muchas fuerzas que limitan nuestra libertad, desde terremotos, enfermedades, tiranos, nuestra familia, etc. Pero también nuestra libertad es una fuerza en el mundo, es nuestra fuerza; a través de ella nos vamos constituyendo en lo que anhelamos ser: más libres, más autónomos, más racionales, en una palabra: más humanos.



miércoles, 21 de noviembre de 2018

PARTE 1- LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD MORAL

 LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD MORAL

 Autodeterminismo, determinismo e indeterminismo: concepciones sobre la libertad.

     

AUTODETERMINISMO

-Cuando se afirma que el hombre, y nadie más que él, constituye la fuente única de sus propias decisiones.

-En el hombre siempre hay un margen para la decisión.
 “El hombre es origen de sus decisiones”.





   
 DETERMINISMO


-Cuando consideramos que siempre hay algo detrás de nuestras decisiones.

-La libertad absoluta se vuelve algo imposible.

 -Cualquier decisión que el hombre tome estará determinada por algo externo, y no dependerá del mismo.





INDETERMINISMO


-Cuando suponemos que todas las cosas suceden por azar, incluyendo por supuesto, a nuestras acciones.

 -La libertad absoluta se vuelve algo imposible.

- En tanto todas las cosas ocurren por azar, no queda espacio para la libertad, ya que una condición necesaria para que ésta se dé, es que haya algo que cause las decisiones.







LA DESMORALIZACIÓN HUMANA

 LA DESMORALIZACIÓN HUMANA


Lo amoral, inmoral y la desmoralización en el hombre, se convierte en un abandono de la posibilidad de llegar a ser cada vez más humano, es decir, más justo, honesto, libre, racional, y todo aquello que, de acuerdo con la moral como contenido, constituye lo estrictamente humano. 


Para  José Ortega y Gasset un hombre desmoralizado, es simplemente un hombre que no está en posesión de sí mismo, que está fuera de su radical autenticidad y por ello no vive su vida, y por ello no crea, ni fecunda, ni hinche su destino. 



Está alta de moral una persona o una sociedad cuando está en su “quicio”, esto es, cuando le sobran fuerzas para enfrentar la vida por más amenazante que ésta sea. 



Se dice que está desmoralizado aquél que ha perdido las ganas de comportarse en nuestra sociedad actual como un ser verdaderamente humano. 




En la actualidad, la ética y la moral debieran ser artículos de primera necesidad, precisamente porque nuestra sociedad local, con todos sus avances, está profundamente desmoralizada.


La solución de la desmoralización, tiene que ser la moralización de la sociedad, de las instituciones y de los ciudadanos que las integramos, moralizando con ello todas las esferas sociales, empezando por nosotros mismos. 





IMPORTANCIA DE LA INTERSUBJETIVIDAD EN LA CONSTITUCIÓN DEL SUJETO ÉTICO

 IMPORTANCIA DE LA INTERSUBJETIVIDAD EN LA CONSTITUCIÓN DEL SUJETO ÉTICO

 El yo no puede llegar a ser plenamente un yo ético, es decir, un ser que pueda alcanzar su autotrascendencia, si es concebido al margen de la comunidad de yoes con los que convive cotidianamente, y constituyen por ello mismo, la condición de posibilidad de su confirmación y reconocimiento como tal yo.



En esta perspectiva, Fernando Savater concibe al yo ético a partir de los principios que para él constituyen los puntos de partida de la reflexión ética, como son: la acción, la existencia dinámica, la posibilidad y la libertad. Sin embargo, un nuevo principio que agrega a los anteriormente citados es la intersubjetividad. ( Se entiende como aquella realidad social que es construida a partir de la comunicación intelectual y afectiva entre dos o más sujetos).










 Bajo esta conceptualización, el sujeto ético para ser un verdadero yo, requiere de otros yoes, necesita ser confirmado y reconocido por una comunidad que lo trascienda, y que al mismo tiempo, le permita desarrollar su propio querer como proceso de autoapropiación personal.






El proceso de constitución del sujeto ético visto por Savater, pasa necesariamente por tres momentos interconstitu-.yentes que son complementarios:


 -Primero, el proceso consiste en asumirse como un sujeto capaz de ser libre y, por ello, no cosificable.

- Segundo lugar, se hace necesario entrar en el juego del Ínter-reconocimiento establecido entre el propio yo y los otros yoes como sujetos de libertad.



 -Tercero, para lograr todo ello, se requiere instituir una comunidad de sujetos donde todos sean vistos como fines en sí mismos, y como entes capaces de desarrollar sus propias potencialidades (realidad de lo posible). 


En este proceso de constitución intersubjetiva del yo ético, se requiere instaurar una comunidad social en la que las voluntades umutas de reconocimiento y de interdependencia humanas hayan encontrado su adecuada institucionalización, y donde la condición ética atribuible a todo ser humano, no le sea vedada a nadie.




martes, 20 de noviembre de 2018

LA MORALIDAD COMO REALIDAD ESTRUCTURANTE DE LO HUMANO


LA MORALIDAD COMO REALIDAD ESTRUCTURANTE  DE LO HUMANO

 Comportamiento animal versus comportamiento humano


COMPORTAMIENTO ANIMAL

COMPORTAMIENTO HUMANO



-Las respuestas que éstos ofrecen al medio ambiente son siempre de carácter mecánico y unívoco.

 -Hay así un ajustamiento perfecto gracias a su dotación y determinación biológica que les hace responder ante los estímulos siempre de una forma y no de otra, y se produce de forma automática. A este ajustamiento se le denomina “justeza”.

-En los animales hay siempre respuestas unidireccionales y repetibles mecánicamente.

-En el ser humano la respuesta no se produce de forma automática, se produce el primer momento básico de la libertad, gracias a que el hombre se encuentra libre de estos estímulos del medio ambiente y puede adaptarse de múltiples formas gracias a que posee inteligencia, misma que le permite hacerse cargo de su situación de manera libre y consciente.

- La respuesta no viene ya biológicamente, condicionada, sino porque, precisamente por esta razón, tiene que justificarla. A este tipo de ajustamiento humano, se le denomina “justicia”.


 La justificación como estructura interna del acto moral


Mientras al animal le está dado el ajustamiento, el hombre tiene que hacer ese ajustamiento. .. es decir, tiene que justificar sus actos. La justificación es, pues, la estructura interna del acto humano. Por eso, en vez de decir que las acciones humanas tienen justificación debe decirse que tienen que tenerla; que necesitan tenerla para ser verdaderamente humanas...


 ¿En qué consiste por tanto la justificación del acto humano? Consiste en dar cuenta de dicho acto, dando al mismo tiempo razones de la posibilidad que se ha puesto en juego; pero no sólo eso, se requiere además, como hay muchas posibilidades de acción, de preferir alguna de ellas sobre las demás, y en esto consiste el acto mismo de la libertad.

Dado que no estamos determinados por el estímulo real, nos vemos forzados a elegir, por eso la elección tiene que ser justificada. Lo que en el animal era justeza automática, en el ser humano es justificación activa, y esta necesidad de justificarse lo hace necesariamente moral. En este sentido, de lo único que no somos libres, es que: “No somos libres para dejar de ser libres”.